"Bienvenidos a la represión y a la censura". Así dice uno de los muchos cartelitos de Facebook que pasa por sus dos semanas de efervescencia opinológica por aquello de la Reforma Telecom. ¿Pues en qué país habían estado viviendo? -me pregunto-. Como si no fuéramos una sociedad lastrada desde siempre por la macana injustificada y el corrector político abundante en sus múltiples y variadas presentaciones. Pero bueno, quejémonos recalcitrantemente en cuanta red social nos encontremos, total, que eso nunca ha dañado a nadie, ni ha depuesto presidentes ilegítimos, ni ha evitado gasolinazos, ni ha generado figuras políticas de oposición confiables que representen una alternativa viable. Quejémonos al estilo copy-paste sin tomarnos la molestia de informarnos y sintámonos revolucionario-intelectual-cívico-responsables por compartir el flyer quejoso de alguien más que se lo copió a su amiga que se lo copió a su primo que sabe usar fotoshop pero de investigación básica en fuentes de primera mano no sabe un pito. Quejémonos de que ahora van a poder nulificar señales de salida en manifestaciones ciudadanas sin pararnos a pensar que eso se puede hacer desde hace varios años con aparatos especializados, sin necesidad de trescientas páginas de paja legislativa. Quejémonos de que se van a transgredir los derechos a la privacidad de los usuarios mientras bajamos ilegalmente un capítulo de "CSI" y envidiamos la tecnología de USA para que con apretar un botón en una computadora aparezca el pormenorizado de los movimientos crediticios y las idas al baño del sospechoso. Quejémonos de que se podrán censurar contenidos de internet como si realmente las redes sociales fueran la única vía plausible para el cambio y el ciudadano una mera herramienta secundaria que postea y repostea contenidos "democráticos" para que eventualmente, así, como por arte de magia, los gobiernos corruptos tengan un ataque de vergüenza y renuncien al poder entre disculpas y devoluciones de todo lo que se robaron. ¿Mi opinión? Nuevamente estamos siendo perfectamente manipulados, sorprendiéndonos y reaccionando a las injusticias de siempre como si fueran nuevas para que el verdadero objetivo de la reforma Telecom pase desapercibido detrás de su consabida pantalla distractora. Repito... casi trescientas páginas de la más tediosa paja que promete contenidos culturales hasta en el papel de baño y un monopolio federal para combatir los monopolios, (sí, que listos ¿no?), aunado a tres párrafos capaces de re interpretarse al nivel de cualquier ambigua profecía apocalíptica, le dan bastante tiempo a cualquier red de intereses privados y favores pendientes de salir avante con cualesquiera tratos que se hayan firmado en el 2012.
Pero lo preocupante no es eso, de verdad. Lo que me espanta es que nuestra nueva religión digital (Internet es el único Dios y Google su profeta) lejos de des-enajenarnos y volverse una verdadera herramienta de la resistencia civil, funja como un excelente espacio de catársis desenfocada que nos mantiene un un nivel de de manejo bastante aceptable. Peor aún, la esencia de la libertad ha pasado de ser un atributo humano a depender de cinco barras de señal en nuestros dispositivos. Y me pregunto yo ¿Cómo le hacían entonces para luchar por sus derechos las personas, cuando no había internet? Simple, les importaba lo suficiente.
Por cierto, ¿alguien ya se tomó la molestia de hojear el documento de la iniciativa?
( cri... cri... cri...)
Eso pensé. Bueno, ahí les dejo el link para que mínimo puedan decir que ya la medio revisaron antes de opinar.
http://graficos.elfinanciero.com.mx/2014/pdf/iniciativa_telecomunicaciones.pdf.
No hay comentarios:
Publicar un comentario