Hoy comencé la mañana leyendo un artículo que se titula más o menos como "Por qué las mujeres complicadas son las que valen la pena" Había una foto de una adolescente vestida muy a la moda (ombliguerita, medias y chores que casi gritan la marca y el precio), con una habitación caótica de fondo llena de más ropa cara revuelta y algunos posters con frases de rebeldía imprescindibles onda "Stay Strong". Su actitud corporal parecía decir "soy taaaaan profunda y mi alma guarda una tristeza inabarcable". Me quedó claro que el artículo no iba sobre mujeres complicadas, más bien sobre niñas berrinchudas. Sin hacer exactamente un listado de atributos, la publicación trataba de convencer de que los siguientes son absolutamente irresistibles:
Irresponsable-voluble-desconsiderada-depresiva-vanidosa-conflictiva-histérica-inestable
La crítica, finalmente, no va para el autor de la entrada, que seguramente busca encajar en el traje de chicosuperespecialquelegustaachicasuperrara, si no para esa terquedad de convertir al individualismo más superficial, cómodo y fabricado en serie en algo emocionalmente atractivo. Ya no hablemos de las personalidades marca novela pseudoerótica de vampiros y multimillonarios pasivo-agresivos con protagonistas que se parecen bastante a un espárrago demasiado cocido, sin un ápice de voluntad. La cosa está más o menos así: La chica perfecta es una desconsiderada de primera que te hace pasar momentos incómodos y hasta peligrosos en aras de su irreprimible individualidad contestataria, o es una perfecta sumisa que te idolatra y depende emocionalmente de ti hasta la nausea. Para estos dos estereotipos se requieren moldes complementarios en versión masculina igual de pobres. Y !tan tan! he aquí la relación ideal de los medios de consumo, que por lo mismo puede permitirse ser todo lo enferma, agresiva, codependiente e inmadura que se quiera. Que triste que la tendencia sea tener cuatro o cinco años a los adolescentes persiguiendo modelos de personalidad, estética y relaciones económicamente viables y completamente estandarizados, en lugar de alentarlos a construir su propia estructura en relación a lo que verdaderamente los enriquece. Y me pregunto ...¿Es tan tremendamente aburrido ser educad@, sensat@, estable e independiente? No. Lo que es tremendamente aburrido es no haber haberse cultivado jamás y tener que recurrir a actitudes limítrofe para parecer un poco interesantes.
Cri...cri....cri.
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