viernes, 11 de septiembre de 2015

Nostalgia "terrorista"

Como han pasado los años, pareciera que fue ayer cuando por las pantallas de televisión del planeta entero no se cansaban de transmitir y retransmitir la demolición, digo, el derrumbe majestuoso de un par de las estructuras mas icónicas de la cultura norteamericana, desencadenando así lo que en nuestros días llamaríamos el "tren del mame" de imágenes de neoyorquinos empanisados por el derrumbe, personas arrojándose al vacío y rostros de terror ante lo que parecía el fin de una era. Ya sabemos que no fue así.

Por cierto que un gusto culposo en mis recuerdos es imaginar la caída de dichas torres al compás del ultimo minuto de la Obertura 1812 de Tchaikovsky, lo se, muy V for Vendetta.

Mi día en la universidad, unas horas después fue de incertidumbre total, las caras de los maestros y estudiantes denotaban angustia, en la historia moderna no nos había tocado algo tan vívido, para esta sociedad tercermundista vecina del cowboy fue igual a ver de cerca cómo le pegaban un zape al cabroncito de la cuadra. ¡Y la que sentías que se iba a armar!

El bombardeo mediático de principio de los dosmiles tramaba, con los "medios" que existían entonces, una maraña de versiones y suposiciones sobre las causas y las consecuencias. La "verdad histórica" (manera irónica de llamarle a la versión oficial) apuntaba sus cañones a algunas regiones de asía y medio oriente, a un cuate barbudo y con turbante que, según ellos, les había volteado bandera hacía unos años. "Cría cuervos y te tumbaran las torres" o algo así decía el dicho.

Hoy es de todos conocido que la historia en la memoria colectiva es una suripanta de tres pesos, que olvida lo trascendental y graba con cincel lo que a ciertos círculos conviene.

Que tiempos aquellos en los que la infamia que se conmemoraba en esta fecha era la caída no de dos edificios bursátiles, sino de todo un gobierno allá… en los 70s,  en un país sudamericano, perpetrada por la traición de un moderno judas, casualmente respaldado por esa nación del norte, que hace 14 años se rasgaba las vestiduras por el gravísimo atentado que sufrió en su propia tierra, lejos, muy lejos de los escenarios bélicos que desde siempre ha creado.

Bien se la soltó García Marquez a Bush en una carta abierta:
¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino?

Pero como buenos gandallas mas que buscar quien se las hizo buscaron (y encontraron) quién se las pagara. Es lo lamentable de esta fecha.

Estamos muy lejos de que las tragedias terminen, y mas aún las traiciones, pero tristemente parece que lo que si de plano jamás acabará son las oportunidades de algunos para usarlas como excusa para algo peor…

Pero pus total. ¿Qué puedo saber? Yo sólo soy otro ladrillo mas en la pared.

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